Recomendaciones en caso de alergia a la proteína de la leche de vaca

Alimentación en caso de alergia a la proteína de la leche de vaca

En caso de una alergia diagnosticada a la proteína de la leche de vaca, no debe darle a su bebé ningún tipo de leche de vaca ni ningún producto que contenga, en la forma que sea, leche de vaca.

Por suerte, una alergia a la proteína de la leche de vaca suele desaparecer en la mayoría de los casos y muchos de los niños afectados, a partir de su 3º aniversario, vuelven a tolerar la leche y los productos lácteos sin problema alguno. Para saber en qué momento hay que volver a introducir la leche de vaca, hay que consultarlo con su pediatra.

En caso de alergia a la proteína de la leche de vaca:

  • no son apropiadas las leches clásicas para lactantes o de continuación a base de leche de vaca.
  • también hay que evitar componentes de la leche como suero de leche en polvo, caseína o nata. En caso de duda, ¡preguntar al fabricante!

Según los más recientes estudios en nutrición referentes a los productos sustitutivos de la leche materna, los alimentos hipoalergénicos ofrecen la protección más eficaz para la prevención de una alergia potencial a la leche de vaca. La proteína de la leche de vaca se elimina lo máximo posible, de forma que las propiedades que puedan desencadenar una alergia se reducen significativamente.

Puesto que los alimentos hipoalergénicos están hechos a partir de una base de leche de vaca, todavía contienen un cierto contenido más o menos intacto de componentes proteicos a los que reaccionará un sistema inmunológico ya previamente alarmado. Por ello las leches hipoalergénicas no son adecuadas en caso de que exista una alergia a la proteína de la leche de vaca y no deben seguir dándose al bebé.

En estos casos hay que dar al bebé un alimento "semielemental". Aquí lo especial son los hidrolizados de proteínas, con un alto grado de eliminación, a los que se les añade (siguiendo una estructura de módulos) los otros nutrientes como carbohidratos, grasa de la leche, vitaminas y minerales.

Las leches vegetales como la leche de soja, de avena o de almendra no son un alimento sustitutivo de la leche materna adecuado porque les falta los nutrientes más importantes. Este tipo de productos deberían darse como bebida como muy pronto después de la transición a la comida familiar (aproximadamente después del 1º año) si se desea dar variedad a la dieta. La leche de otros animales como cabra, oveja o yegua tampoco es recomendable porque sin una elaboración especial no cubren las necesidades nutricionales del lactante.

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